Hace aproximadamente 2 años fui a ver una obra de teatro en el Porfirio Barba Jacob llamada “Naufrágo” realizada por el grupo de teatro de la UPB, en el principio leer la sinopsis de lo obra y enterarme de que se trataba me dejo con pocas expectativas, pero al verla en todo su esplendor mi concepción cambió radicalmente.
El hecho de que mi percepción respecto a la obra hubiera cambiado, tenía que ver más con que me gusta escribir, que con el desarrollo de la obra Aclaro esto porque la obra contaba la historia de un escritor para teatro que tiene un bloqueo mental, no sabe que escribir y los personajes que va creando se le van apareciendo y va teniendo con ellos diversas discusiones acerca de su trabajo.
Al ver la obra iba pensando cómo quienes escriben desde cuentos hasta novelas, deben conocer los personajes en todo su esplendor, con toda su historia así no la mencionen en mucha parte de su libro; de cómo el escritor debe interactuar con lo ficticio y mezclarlo con la realidad, por lo menos para crear y construir un personaje de la manera indicada.
Yo sé que como estudiante de periodismo escribo poco de cuentos y novelas, pero es interesante como en una crónica o reportaje escrito, lo ficticio de un personaje se impregna en el papel, porque por más que se describa con la mayor objetividad posible, cada uno de los lectores lo verá de manera diferente en su cabeza, haciendo sus propias conclusiones. Creo que es en este punto donde el más absurdo de los personajes, según lo descrito en el artículo del libro de "El más absurdo de los personajes",cobra vida y es aquel quien escribió el reportaje.
Creo con cierta subjetividad respecto al objetivo de Gustavo Arango escritor del libro, cuyo lanzamiento fue el pasado 9 de abril en la Universidad Pontificia Bolivariana; que este autor trata de explicar a través de varios autores la capacidad de éstos de narrar, contar y describir su propio absurdo, lo que creen, lo que son y sobre todo lo que sueñan y lo que no pueden ser. El absurdo del autor en mi opinión es como el Surrealismo mágico presente en la mayoría de obras de Gabo.
Por eso mencionar al principio aquella obra de teatro, donde la mente de aquel escritor fue puesta en escena como un conflicto interno entre él y su creación, esa disputa que tiene como fruto final un absurdo.
Para culminar me parecería interesante responder al cuestionamiento que aparece varias veces en este artículo publicado en El Colombiano: ¿cuáles son las implicaciones que tiene un texto sobre alguien que escribe?, a mi parecer son más juicios de valor que implicaciones, porque sólo quien escribe sabe en esencia qué escribió y sobre todo con qué objetivo, por algo quien escribe sabe cuando ha terminado su obra; de ahí que la hermenéutica genere otros textos y así sucesivamente de modo que al final cada uno de los que escribió ha dejado su propio absurdo grabado en su texto.
Por: Marcela Palacio Orozco
lunes, 12 de abril de 2010
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