Si como dice el Arzobispo de Medellín Monseñor Alberto Giraldo la cultura se define como la relación que uno tiene con el territorio en el que se vive, se supondría que los estudiantes bolivarianos deberían tener una cultura bolivariana definida, la de una Institución católica, apostólica y romana.
Pero resulta bastante complicado pedir a los jóvenes que hagan parte de la cultura de la Universidad cuando se sienten alejados, aislados, fuera de y con poco sentido de pertenencia, a pesar de los esfuerzos de ésta por construir una imagen con la que los estudiantes se identifiquen y con la que se sientan complacidos, estos tienen muchas inconformidades con respecto a las actividades y procesos que se llevan dentro de la Universidad.
No es un secreto que la religión católica ha perdido con el tiempo muchos de sus fieles, o no perdido sino que la mayoría de jóvenes se han alejado de las doctrinas de la Iglesia, no sé si porque los esquemas sean estorbosos en la juventud o simplemente porque las falencias que tiene la Iglesia les molesten lo suficiente como a mí para no asistir a ritos como la misa de los domingos.
El problema de la Religión católica y las instituciones que tienen esta ideología poseen una doctrina estricta y vieja que tiende a perderse en las nuevas generaciones que preguntan más, saben más, y refugian sus dolores, sus peticiones y creencias en otro tipo de lugares, grupos e instituciones, como por ejemplo el refugio que encuentran los jóvenes en las tribus urbanas que prácticamente tienen doctrinas como en una religión pero a diferencia de éstas la gente se siente identificada con ellas.
Pedirle a los estudiantes bolivarianos que piensen en temas como la evangelización, la cultura y el amor enmarcados en el tema de la religión que profesa la Universidad es pedirles que se identifiquen con algo de lo que muchos están cansados, porque desde pequeños han visto el catolicismo como un asunto impuesto, aburrido y para otro tipo de personas.
Yo no sé si al pasar los anos, los que ahora renegamos por asistir a una misa, por rezar largas oraciones y obedecer a lo que dice la Iglesia, terminaremos metidos en una ésta profesando estrictamente la religión católica y creyendo ciegamente en sus políticas, tras haber perdido las esperanzas en aquellos grupos sociales que en la juventud nos hicieron tan felices y fueron nuestro mayor refugio, nuestra mayor creencia.
Para finalizar quiero mencionar una frase dicha por el Arzobispo en el discurso bolivariano del jueves pasado: “Si pasaste por la Universidad y no aprendiste amar perdiste el tiempo”, una frase contundente, llena de fuerza pero con un significado amplio y subjetivo que no creo que lo que pensé sea lo que él quiso que pensáramos con esta conclusión del discurso; sin embargo la enseñanza a mi parecer es hermosa, porque la lección de amar es una lección de nobleza, madurez y humanismo que yo creo son las características que definen a un profesional más que como graduado como persona.
Por: Marcela Palacio
martes, 9 de febrero de 2010
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